Crónica del concierto de Nacho Vegas en el Teatro Lara (Madrid) 3 de Abril de 2013 | El Mundo de Tulsa

Crónica del concierto de Nacho Vegas en el Teatro Lara (Madrid) 3 de Abril de 2013


Crónica del concierto de Nacho Vegas en el Teatro Lara (Madrid) 3 de Abril de 2013

 

Haré que el sol salga mañana desde aquí,
y por una vez seré la más bella ciudad,
y seré ballena en altamar,
y seré la noche al descender.
Y por una vez seré una luz y una canción,
y seré la esfera de un reloj que no tiene agujas.

Reloj sin manecillas”, o un ineludible halo de esperanza dentro del turbulento universo que inunda la discografía -(o) biografía- de Nacho Vegas.  Aparenta el gijonés, según el relato de “En mi nueva vida”, conocer el camino a seguir; sin embargo, todavía no es el momento. Y es que, aunque la propuesta actual de Vegas dista notablemente de la crudeza integral de trabajos como “Actos inexplicables” (Limbo Starr, 2001) y “Cajas de música difíciles de parar” (Limbo Starr, 2003), recurrir al cine de Mike Leigh no es, casi nunca, garantía de júbilo y alborozo, sino más bien de todo lo contrario: fotogramas de la realidad social más desalentadora, a través del relato exhaustivo de lo sombrío; familias disfuncionales, muy alejadas todavía de los anhelos postmaterialistas. Leigh, como si de un trabajo de campo se tratara, utiliza sus filmes como catalizadores de las vicisitudes propias de los desheredados, esa working-class británica sin recursos para descarriar el maldito tren que les dirige inexorablemente hacia el padecimiento irreparable. 

“Sólo nos convertimos en quienes realmente somos mediante la negación radical de lo que han pretendido hacer de nosotros” afirmaba  el francés Sartre como arenga destinada a despertar en los obreros la voluntad de desclasarse;  aserción que funciona a la perfección para explicar la génesis -frustraciones y contradicciones- de los personajes propios de los complejos mundos de Leigh y de Vegas, o de otros coetáneos, como el director de cine finlandés Aki Kaurismäki,  o el francés Robert Guédiguian.

Nacho Vegas Teatro Lara 2013

Mucho de lo anterior, salvando las distancias, lo encontramos en el arranque de la gira “La vida es dulce”, homenaje musicado a la filmografía  de Mike Leigh  realizado en colaboración con el Laboratorio de Creación Abycine. Con los músicos formando un semicírculo, y  el protagonista situado como uno más en el extremo derecho del tablado, comienza la velada. Se proyectan extractos de “Naked”, con un diálogo donde ironía y aflicción se entremezclan a partes iguales. Mientras, una canción instrumental inédita nos pone a todos sobre aviso: nada de estribillos pegadizos, nade de alegrías, la del miércoles iba a ser una noche difícil de digerir, de descarnadas melodías, de violonchelos punzantes, de dicción pausada y esquiva. Los músicos miran también a sus pantallas, colocadas de espaldas al público, para que ellos mismos se sientan parte de la historia. “Secretos y mentiras”,  una de la películas más aclamadas de Leigh y único tema que los espectadores habían podido escuchar ya en su versión de estudio, viene sellada por la estampa de Timothy Spall, encarnado en Maurice Purley, con el rostro desencajado en una lúgubre habitación, recriminando a las tres personas que más quiere el odio que se profesan. De fondo, la música continua, ejerciendo de giraluna en el extrarradio. “Todo o nada”, película del británico que da título a la canción, es uno de los mejores cortes adaptados para este homenaje, con el clarinete fúnebre y nostálgico del polifacético Abraham Boba, y un minimalista aderezo. Es también el propio Spall el que protagoniza la escena: se sincera ahora con su mujer (Lesley Manville), contra la que arremete por haberle dejado de querer. Después de una versión de “Échame a mí la culpa”, de Albert Hammond, con ecos al Nacho Vegas más fronterizo y un violonchelo de excepción, se hace notar sobre el escenario la particular magia del malogrado Daniel Johnston. Aunque ya había venido presentándola en directo durante el último año, “Ciudad vampiro”, inspirada en la canción del músico de culto estadounidense “Devil Town”, sigue sorprendiendo por la fidelidad de la crónica, un retrato integral de su ciudad, Gijón, que podría aplicarse a muchas de las ciudades (no sólo a las industriales) de nuestra época. De fondo, y como no podía ser de otra manera, Lesley Manville interpreta en la película más reciente del autor, “Another Year” (2010),  a una mujer quebradiza incapaz desde hace ya mucho tiempo de atinar su rumbo. Después vendría “Indefenso”, con la que pondrían punto y final al evocador homenaje al director de cine británico.  

Tras un efímero parón, y una canción en solitario de Vegas acompañado de su guitalele, la banda al completo volvería para interpretar cuatro canciones del repertorio habitual del asturiano. Sonaron en este último tramo “Cosas que no hay que contar”, “La plaza de la soledad”, “La gran broma final” y, a modo de despedida, el reivindicativo himno “Cómo hacer crac”.

Iniciaba el texto haciendo referencia a una posible nueva etapa, más vitalista y luminosa, en la discografía de Vegas. Sin embargo, esos versos radiantes de la canción “Reloj sin manecillas”, parecen valer menos para el músico que la novela homónima de Carson McCullers. “Reloj sin manecillas” nos remite a su vez al título de la última novela que publicó en vida la escritora estadounidense Carson McCullers, retratista de excepción del deep south de los Estados Unidos de mediados del siglo XX. Y si nos adentramos en su literatura, donde el realismo más urbano es atenuado por una poética de lo más sugerente, y en su biografía, muy marcada por las enfermedades crónicas y una bisexualidad incomprendida -y perseguida- por la conservadora sociedad norteamericana de la época, no podemos más que retractarnos de nuestro argumento inicial. Y este homenaje a Leigh no hace más que reafirmar el equívoco inicial. Nacho se encuentra cómodo en esa posición privilegiada, de la que seguramente reniegue,  de cronista urbano de las desdichas y adversidades contemporáneas. Y cada vez más adeptos. Nacho Vegas como pandemia viral. Suena, cuando menos, interesante. Nos volveremos a ver, que diría Andrés.





Crónica del concierto realizada por Luis Cornago Bonal para El Mundo de Tulsa
@LuisCornagoB
Su blog

2 comentarios:

Spanish Taper dijo...

Estupenda crónica. Fue un gran show, y una experiencia digna de alabar. La combinación de la crudeza de las imágenes y las canciones se hacía complicado de soportar en ocasiones.

Por si queréis revivirlo de nuevo aquí os dejo el link: goo.gl/ob6WK

alberto gomez sola dijo...

Muchas gracias. Bajando.

 
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